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Archive for 4 agosto 2014

“Un sistema de cuentas públicas territorializadas para España”. Angel de la Fuente y otros. Junio 2014.

Posted by Jaime Gaviria en 04/08/2014

 

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Recientemente (julio de 2014), y después de mucho hacerse de rogar, el Ministerio de Hacienda ha hecho públicas las famosas balanzas fiscales.

Los que sigan un poco el debate político y se interesen por la situación económica nacional enseguida sabrán de qué se trata. Las balanzas fiscales, en abstracto, son un instrumento económico que persigue medir la diferencia entre lo que una región contribuye a los gastos del país y lo que recibe a cambio. Es decir, cuántos impuestos paga mi región (en el caso de España, mi comunidad autónoma) al Estado, y qué servicios o inversiones públicas recibe del Estado. Si recibo más de lo que pago, mi comunidad autónoma tiene superávit fiscal, y en caso contrario, déficit fiscal. Si pago mucho y recibo poco, tendré razón para quejarme. Es lo que dicen los catalanes: España nos roba.

Esto, dicho así, parece bastante sencillo de entender, y debería dar lugar a clarificar el debate político. Y muy concretamente, todo lo que está ocurriendo en Cataluña, tema  de plena actualidad (y lo que te rondaré, morena, a partir de septiembre…). ¿España nos roba? Pues veamos las balanzas fiscales y lo sabremos, ¿no? Pues no.

Quien esto escribe se ha bajado el informe de internet, con toda la ilusión y el interés por conocer su contenido. ¿Qué he entendido? Poco.  Es tal el lío de cuentas, partidas presupuestarias, criterios de contabilización de gastos e ingresos, fórmulas matemáticas y sistemas de cálculo utilizados para intentar homogeneizar datos y poder hacer comparaciones que tengan sentido, que lo más normal es abandonar a la tercera página. Es un informe para especialistas. Punto. Yo no he podido con él.

Puedo prometer y prometo que me lo he leído tres veces. Sí, tres veces. Puedo prometer y prometo que lo tengo trabajado, subrayado, e incluso remarcado con rotulador rojo. Y la pregunta que me hago es: ¿Qué comentario, qué artículo, qué critica, o qué análisis, puede hacerse de algo que es imposible de entender para un ciudadano normal? De los 46 millones de españoles que vivimos en este irrepetible país, ¿cuántos son capaces de entender este informe? ¿Cien, doscientas, como mucho mil personas? No creo que más. Y es una lástima, porque es un estudio que se esperaba con mucha expectación, pero cuyo contenido lo va a entender muy poca gente. Por tanto, es un trabajo que, aunque lo que persigue es aclarar ideas y desmontar argumentos falsos, me temo que no lo va a conseguir, porque no va a ser posible transmitirlo al público, a los votantes   -en suma, al populacho, en el que por supuesto me incluyo-   de forma comprensible.

En cambio, va a ser muy fácil manipularlo y / o descalificarlo. El consejero de Economía de la Generalitat ya ha alzado la voz: ya os lo decíamos, tenemos déficit fiscal, España nos roba. La Comunidad de Madrid también ha puesto el grito en el cielo, pero por lo contrario: este país funciona gracias a nosotros, nuestro déficit es mucho mayor que el catalán y no nos quejamos tanto. Los valencianos han venido a decir que, encima que para nosotros no nos llega, resulta que pagamos de más. Y los vascos, con lo revoltosos que son   -somos-   están calladitos…. ¿por qué? Y la gente se va a quedar con lo que le digan los políticos. Así de triste.

Para poder escribir algo sobre este tema, tengo que hacer abstracción de todas las partidas de ingresos y gastos   -que por cierto, son de 2011, porque es el último año del que hay datos definitivos…- , de todos los modelos y criterios de cálculo que utilizan los autores, de las fórmulas matemáticas, de las reclasificaciones de cobros y pagos, de las competencias autonómicas, de los impuestos especiales, de Ceuta y de Melilla, del cupo vasco, de las ayudas a la minería en Asturias, e intentar centrarme en las ideas generales que he conseguido entender. Que es lo que voy a intentar transmitir en las líneas que siguen. Y para no extenderme, voy a intentar resumir las conclusiones que se pueden obtener del informe en dos o tres grupos de ideas.

Hay un concepto que es fácil de entender. España es un país con regiones más ricas que otras. Por muchos motivos: población, estructura económica, historia… Lo lógico, en un país cohesionado,  es que las regiones más ricas tengan solidaridad con las más pobres, para intentar que todos los ciudadanos tengan un nivel de vida similar, o al menos, disfruten de los mismos servicios públicos, cualquiera que sea el lugar donde viven. Esto es lo que el Estado debe perseguir. ¿Se consigue? Según concluye el informe, no. En España, los ciudadanos reciben más o menos servicios públicos    -en términos más técnicos, la financiación per cápita es mayor o menor-   en función de que vivan en una parte u otra del país. Dicho de otra forma: España no es un país cohesionado. Esto, por supuesto, tiene consecuencias de cara al sentimiento de pertenencia a un proyecto político común.

Por otra parte, el informe insiste mucho en que España es un país con una administración muy descentralizada. Pero que, además, cada autonomía, al tener sus propias competencias, puede graduar el nivel de impuestos en el territorio que administra. De manera que no existe una unidad fiscal en el país. Esto no solo complica los cálculos del modelo que construyen los autores, sino que reincide en la conclusión anterior. Más de lo mismo: según la Constitución, los españoles son iguales ante la ley. Pero según donde vivas eres más igual o menos igual. Por lo menos en cuanto a la ley económica. Hay quien habla de que existen, no autonomías, sino reinos de Taifas. ¿Tienen razón?

Pero quizás lo más sabroso del informe no está en descubrir, como sin duda muchos estaban deseando, si el saldo fiscal de Cataluña es positivo o negativo, para que se aclare la polémica con los catalanes de una santa vez. Mira tú por donde, Patxi, hemos salido al monte a por setas… ¡y hemos encontrado Rolex! Queríamos ver qué pasaba en Cataluña, y… ¡sorpresa!: ¿quién aparece por aquí?

Resulta que las mayores desigualdades de financiación están en las comunidades forales. Esto es: País Vasco y Navarra. Es decir, que a pesar de tener un sistema fiscal diferente al del resto del Estado, aún recaudando ellas la casi totalidad de los impuestos, y pagando únicamente un cupo al Estado por las competencias no transferidas, aún así presentan superávit fiscal. O sea, que están sobre financiadas. Pero a cuenta de los demás.  Y el informe insiste mucho en ello. Las comunidades forales tienen un régimen privilegiado e insolidario, pues parte de la riqueza de la que disfrutan la están pagando las demás comunidades autónomas. Dicho de otra forma: no les llega, con lo que ellas recaudan, para financiar el nivel de vida de sus ciudadanos. Sorprendente, ¿no? ¿A que no nos esperábamos esta conclusión?

El Gobierno Vasco no ha tardado en salir al paso de estas afirmaciones, argumentando que el régimen fiscal foral está previsto en la Constitución, y que por tanto, a nadie se le ocurra tocarlo. Pero… esto tiene consecuencias muy importantes. Si lo que dice el informe es cierto, Cataluña tendría teóricamente razón en pretender separarse del resto del país, en cuanto que paga más de lo que recibe. Pero… ¿y el que recibe más de lo que paga? ¿También haría bien en marcharse? ¿Será casualidad que, en todo este debate, el Gobierno Vasco ni levanta la voz?

El problema de todo esto es que, al no existir una metodología de cálculo aceptada por todos, siempre habrá quien descalifique cualquier informe de acuerdo a lo que le interese. Y yo pregunto…¿tan difícil es ponerse de acuerdo, incluso en esto? ¿Siempre ha de prevalecer el interés regional sobre el nacional? Pues sí, y por el motivo que ya he apuntado antes. Porque España no tiene un proyecto común que englobe a todos los que, de momento, viajan en el mismo tren. ¿Y quién arregla esto? ¿Dónde está un De Gaulle o un Adenauer que sea capaz de liderar un proyecto de nación a futuro? ¿Quién va a ser ese estadista? ¿Rajoy? ¿Sánchez? ¿Pablemos? ¿Cayo Lara con su tractor? No hay tal líder. No existe.

España es el cuadro de Goya que precede a este artículo. No he encontrado metáfora mejor. “Pelea a garrotazos”.

Yo sí tengo la solución. Hay que marcharse de aquí. No hay otra.

En 2 meses, Francia ha sido capaz de cambiar todo su mapa regional, racionalizando su administración pública y reduciendo su enorme gasto. Eso es un proyecto de país, eso es tener sentimiento de pertenencia, y ser capaz de poner por delante el bienestar colectivo al egoísmo de unos pocos. Me dan envidia. Yo quiero ser ciudadano francés. Mi solución es esa. Yo me marcho a Francia. Como en los años 50. Por lo menos, conozco su idioma, me eduqué 12 años con ellos. Por algo se empieza…

Es triste llegar a esta conclusión, pero lo de este país no tiene arreglo. Rajoy ha anunciado recientemente que no va a abordar cambios en la financiación autonómica hasta 2016. ¿Nos extraña que haya gente que se quiera bajar del tren? ¿Nos extraña que surja Podemos?

Y el que tenga valor y ganas, que se descargue el informe y que se lo lea. Aquí está el link. Que lo disfrutéis.

El SCPT (balanzas fiscales)

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