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Archive for the ‘* CANAL HISTORIA’ Category

“Todo lo que debe saber sobre la Primera Guerra Mundial”. Jesús Hernández, ed. Nowtilus, 2007

Posted by Jaime Gaviria en 12/04/2014

booksEste año 2014 se conmemora el centenario del inicio de la 1ª Guerra Mundial. Como consecuencia, ha habido una auténtica eclosión de libros sobre el tema, así que todo aquél que pueda estar interesado por este hecho histórico tiene donde elegir. Basta con ir a cualquier librería para ver la cantidad de estudios que se han publicado este año sobre un tema que marcó decisivamente la historia de Europa, deshaciendo imperios, cambiando fronteras, y dando origen a profundos cambios sociales y políticos, que marcaron el futuro del continente.

Yo he recuperado, y vuelto a leer, un libro que ya leí hace 10 años (2004), que si nos atenemos a su título debería ser una enciclopedia bien detallada con planos, batallas y todo tipo de hechos bélicos. No es ese el planteamiento de esta obra. Antes al contrario, lo que pretende es dar una visión general de los acontecimientos que originaron la entonces llamada Gran Guerra; la situación política del momento, especialmente en lo referido a los bloques que se enfrentaron en ese conflicto; la evolución de los hechos bélicos durante esos cuatro años; y los resultados finales del conflicto, tanto en lo que se refiere a la dialéctica vencedores – vencidos, como en las semillas que esta guerra sembró, y que provocaron la aparición de otros regímenes políticos, como el fascismo o el comunismo.

La gran virtud del libro es que es muy ameno. Sin entrar en el detalle profundo de cada tema que aborda, da una visión suficiente de los principales acontecimientos bélicos  -la guerra de trincheras en el frente franco – alemán, las campañas en el frente ruso, la guerra en Asia Menor, … – así como de la evolución desde una guerra con planteamientos decimonónicos   -incluye fotografías muy curiosas, como las de un soldado francés a caballo, portando una lanza y una máscara antigás-  a otra con armamento hasta entonces desconocido o infrautilizado, como el tanque, la aviación o la guerra submarina. Además, el libro está trufado de acontecimientos anecdóticos, totalmente reales,  que hoy nos parecerían increíbles en cualquier conflicto armado, como la tregua de Navidad de 1914 en el frente franco – alemán, durante la que los enemigos detuvieron las hostilidades y festejaron la Navidad juntos. O la narración de las actuaciones de personajes irrepetibles, como las del as de la aviación alemana, el barón Von Richtofen, o las de Lawrence de Arabia.

No quiero extenderme más, si no es para recomendar vivamente la lectura del libro, sobre todo a quienes por primera vez se introduzcan en la investigación de la Gran Guerra. Obtendréis una visión general, pero suficientemente completa, de lo que fue aquella guerra, y probablemente os animará a profundizar más en el tema. Muy buen libro. Animo y a por él.

 

 

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“Sangre en la calle del Turco”. José Calvo Poyato, edit. Plaza & Janés, 2011

Posted by Jaime Gaviria en 30/08/2013

Se trata de una magnífica novela ambientada en la España de 1870, una época histórica tan convulsa como emocionante, pues en ella se jugó el futuro del país en aquellos tiempos. Por resumir cuál era el ambiente, recordemos que, en 1868, un pronunciamiento militar había destronado a la reina Isabel II y expulsado de España a la dinastía borbónica.  El país se transformó en un reino sin rey, en el que el general Serrano ejercía como regente, y el general Prim como presidente del gobierno, teniendo además la función de buscar una nueva dinastía que ocupase la jefatura del estado.

sangre-en-la-calle-del-turco-9788401339707La tarea no fue fácil, pues hubo que elegir entre bastantes candidatos, siendo al final  elegido  rey Amadeo de Saboya, que inauguró una efímera dinastía, pues su reinado, iniciado en enero de 1871, duró escasamente dos años, hasta su abdicación en 1873. A este experimento monárquico siguió otro todavía más esperpéntico, como fue la primera república (1873 – 1874), finalmente pasaportada por el pronunciamiento del general Martínez Campos (1874), que restauró la dinastía borbónica en la figura de Alfonso XII.

El encargado de realizar la selección de personal para cubrir el trono de España, el general Prim, era un militar de mucho prestigio, que contaba a su vez con muchos enemigos, y fue asesinado en diciembre de 1870, pocos días antes de la llegada del nuevo rey Amadeo a Madrid. Con lo que el inicio del reinado de Amadeo no pudo ser peor, pues su primer acto fue acudir a la capilla ardiente de quien había sido su avalista. Nunca se descubrió al autor del asesinato, aunque no faltaban sospechosos, dada la cantidad y variedad de gentes deseosas de ocupar el poder en aquel momento. Casi todos los dedos apuntaban al duque de Montpensier, cuñado de la reina Isabel II y aspirante al trono, pero su culpabilidad no pudo probarse.

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Retrato del general Juan Prim

Si a esto le añadimos el inicio de la guerra en Cuba, así como el estallido de la segunda guerra carlista, veremos que el período transcurrido entre la destitución de Isabel II en 1868 y la restauración de la dinastía borbónica en 1874   – el Sexenio Revolucionario-  es una época convulsa como pocas: revolución, directorios militares, conspiraciones, asesinato del presidente del gobierno, experimentos dinásticos, una república fracasada, otra guerra civil, guerra en Cuba,… Material suficiente para no aburrirse.

Es en este ambiente en el que se desarrolla la narración. El protagonista, Fernando Besora, es un periodista catalán que ha llegado a Madrid para trabajar en un periódico, La Ibérica, en el que empieza por los escalones más bajos y va progresando hasta convertirse en uno de los periodistas más afamados de la capital. Por su trabajo, le tocará ser cronista de varios episodios históricos, como el duelo entre el duque de Montpensier con el infante Enrique de Borbón, o la guerra franco prusiana, cuyo detonante fue justamente la sucesión a la corona española. Pero el centro de la trama está en la existencia de una secta satánica, que Besora ayuda a descubrir gracias a su trabajo como periodista.

La novela es apasionante, pues reúne todos los ingredientes de un thriller y los sitúa en un período pleno de acontecimientos cruciales en la historia del país. Además, la acción discurre por las calles céntricas de Madrid   -Puerta del Sol, Arenal, Plaza Mayor, Huertas, carrera de San Gregorio…-, con lo que, a poco que el lector conozca esta zona de la capital, le parecerá estar viviendo la acción como si él mismo fuera uno de los personajes.

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El general Prim en la batalla de los Castillejos, guerra de África (1860).

El autor se toma algunas licencias, como hacer que el general Prim acuda a la boda de Fernando Besora, originario él también de Reus al igual que Prim, o colocar a Besora como testigo de primera mano del asesinato del general, por acompañarle en su carroza cuando ocurre el atentado que acabó con su vida. Pero por lo demás, refleja muy bien los acontecimientos y personajes que protagonizaron aquella época.

Muy buena novela, apasionante, de esas que te leerías de un tirón.  Ahora bien, para sacarle todo su jugo, conviene tener algunas nociones de lo que fue aquella época histórica. O por lo menos, curiosidad por conocerla. Los que no cumplan estos requisitos no la disfrutarán igual que los que sí.

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Amadeo I de Saboya, rey de España (1871 – 1873)

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Atentado contra el general Prim (1870)

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“1813. Crónicas donostiarras. Destrucción y reconstrucción de la ciudad”. José A. Azpiazu, edit. TTarttalo, 2013.

Posted by Jaime Gaviria en 10/07/2013

1813cronicas_tx1Con motivo del 200 aniversario de la destrucción de San Sebastián en 1813, se están publicando bastantes obras y artículos periodísticos sobre este tema. Algunos aportan poco a lo ya conocido, otros pretenden enfocar los hechos desde nuevos puntos de vista. También se están realizando exposiciones, recreaciones de los acontecimientos ocurridos ese verano en nuestra ciudad, conferencias…  En general, se vive en los últimos meses en San Sebastián un cierto clima de divulgación de los acontecimientos ocurridos en aquel infausto verano de 1813. En mi opinión, lo que se está haciendo es totalmente insuficiente, cuando no tendencioso,  dada la importancia que para la historia de la ciudad tuvieron estos hechos de guerra y la conveniencia de su divulgación, sobre todo a las generaciones jóvenes. Pero eso es otra cuestión, que no es objeto de este artículo.

De los libros que llevo leídos acerca de este hecho histórico, quisiera destacar el último de ellos. Es un trabajo del historiador José Antonio Azpiazu, que en mi opinión ha merecido la pena leer. El autor, ahora sí, estudia los acontecimientos de 1813, basándose en fuentes de información que hasta ahora no se habían explorado en profundidad: los documentos notariales, que respondían a actos jurídicos protagonizados por los ciudadanos de San Sebastián en los años anteriores y posteriores a la quema de la ciudad: compra – ventas de fincas, arrendamientos, litigios entre particulares… Se trata de fuentes de información objetivas, que van muy al detalle, pero que aportan datos que sirven para conocer mucho de lo que ocurrió en la ciudad en aquellos años. La fuente principal es el Archivo Histórico de Protocolos de Guipúzcoa, aunque también se nutre de documentos guardados en el Archivo General de Guipúzcoa y el Archivo Municipal de Donostia.

En este caso, sí que el enfoque que utiliza el autor es totalmente novedoso y favorece su imparcialidad. Por sacarle algún defecto, el lector enseguida verá que el autor se refiere una y otra vez   -no puede ser de otra forma, dado el sistema de trabajo utilizado-   a negocios jurídicos entre particulares, con nombres y apellidos, con lo que puede resultar una obra demasiado prolija para algunos. La otra cara de la moneda, y de ahí su mérito, es que, detrás del resultado obtenido, se intuye un verdadero trabajo de chinos, buceando entre escrituras notariales de aquellos años, para obtener conclusiones fundadas.

Animo a quien esté verdaderamente interesado por el tema de la destrucción de San Sebastián en 1813 a leer este libro. Eso sí, volviendo a advertir que el autor baja mucho al detalle, pero que a pesar de relatar tantísimos casos particulares, consigue proporcionarnos una visión de conjunto muy buena.  Además, a medida que el relato avanza, yo creo que gana en interés. No solo nos sitúa en lo acontecido en 1813,  sino también en los años posteriores, en los que se abordó la reconstrucción de la ciudad. Que es muy curioso y digno de conocerse.

Me limitaré aquí a resumir algunos de los grandes temas que toca Azpiazu en este trabajo, para que nos hagamos idea de lo que encontraremos en él:

La autoría de los hechos: el autor no deja lugar a dudas. San Sebastián fue destruida por la acción de las tropas aliadas angloportuguesas al mando del duque de Wellington (págs. 35 y otras). El ejército español no intervino en el ataque ni en su planificación, ni tampoco sus mandos. No deja lugar a ninguna especulación sobre posibles venganzas del general Castaños por hechos históricos anteriores (como afirma Iñaki Egaña en “Donostia 1813”).

El motivo de la destrucción de la ciudad: Azpiazu también suscribe la tesis   -ya defendida por otros historiadores-   de la destrucción por motivos económicos (págs. 13, 36, 59 y otras). Con la desaparición de San Sebastián, Inglaterra se quitaba de en medio un molesto competidor comercial. También apunta, como una posible segunda razón, que San Sebastián podía ser vista como una ciudad afrancesada por su importante comercio con Francia (págs. 12, 37 y otras), pero no concluye que esa fuese la razón principal para arrasar la ciudad.

Me interesa recalcar estos dos puntos del trabajo porque, por algunos detalles, no me parece que el autor sea sospechoso de defender posturas pro – españolistas, y sin embargo sus puntos de vista se enfrentan totalmente a los de otro autor (Iñaki Egaña) cuya obra está comentada en este blog (“Donostia 1813”). Y a mi juicio, lo hace con argumentos mucho mejor fundados, lo que hace que el trabajo de Azpiazu tenga, en mi opinión, una credibilidad muy superior a la del libro de Egaña (que a mi modo de ver es nula).

– Los criterios de reedificación de la ciudad: situémonos en una ciudad totalmente arrasada. ¿Se reconstruye tal y como era, o se parte de cero y se hace una ciudad nueva? El arquitecto Ugartemendía, a quien se le encargaron los trabajos de reconstrucción, así como la Junta de Obras, eran partidarios de hacer una ciudad prácticamente nueva,  corrigiendo todos los defectos de la anterior   -casas estrechas, calles irregulares, deplorables condiciones higiénicas, falta de iluminación…-   , mientras que las familias poderosas pretendían que todo quedase como estaba por miedo a perder sus posesiones (ver capítulos X “La reedificación y sus problemas” y XII “Hacia la Donostia del futuro”).

La supervivencia de los donostiarras mientras se reedificaba San Sebastián: los vecinos lo han perdido todo. Ya no tienen casa. ¿Cómo se vive, durante los años que dura la construcción / reconstrucción de San Sebastián? ¿Cómo y dónde se ejerce la principal actividad de la ciudad, el comercio? La gente se organizó como pudo, yendo a vivir a caseríos de las afueras, compartiendo habitaciones… Muy curioso el papel que jugaron unos edificios, hasta entonces, inexistentes: las barracas (ver capítulo VIII “Donostia, convertida en espacio de barracas”).

La especulación inmobiliaria que se produjo: la “burbuja inmobiliaria”, ¿es un hecho que solo ha ocurrido en los últimos años, o ya existió en el siglo XIX? Azpiazu nos demuestra que no hay nada nuevo bajo el sol. Hubo propietarios que se negaron a reconstruir sus casas, pero al mismo tiempo tenían barracas que alquilaban a precios prohibitivos. Otros retrasaban la construcción de sus casas con el fin de que la escasez de viviendas hiciese que su valor se incrementara. Hubo personas de la provincia que compraron suelo en la ciudad antes de que se reconstruyese… Incluso, ironías del destino, hubo franceses que compraron casas y terrenos para luego convertirse en propietarios en la renacida ciudad. Al final, tuvo que intervenir el mismísimo Rey para apremiar a que se terminasen las obras (ver capítulo IX “Soportando rentas desorbitadas”).

En conclusión, un libro magnífico, escrito con una metodología rigurosa, que vuelvo a recomendar a los interesados en la historia de San Sebastián.

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“Twist”. Harkaitz Cano, edit. Seix Barral, 2013. Premio Euskadi de literatura.

Posted by Jaime Gaviria en 25/05/2013

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José Ignacio Zabala

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Jose Antonio Lasa

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El autor, que ya acumula varias novelas tanto en castellano como en euskera, ha sido galardonado por segunda vez con el Premio Euskadi de literatura por este thriller, basado en el caso Lasa – Zabala. No se trata de una recreación de los hechos ocurridos en este episodio de la guerra sucia que aconteció en el País Vasco en los años 80, pero se ambienta en esa etapa histórica de los llamados “años de plomo”. El autor bautiza con nombres ficticios a los participantes en el relato, pero el paralelismo con los hechos que realmente ocurrieron es evidente: así, Lasa y Zabala son Soto y Zeberio, el palacio de La Cumbre es El Cerro, Galindo es Rodrigo Mesa, el gobernador civil Julen Elgorriaga es Javier Fontecha, y así sucesivamente.

El protagonista principal de la novela es Diego Lazkano, un escritor que, junto con sus amigos Soto y Zeberio, ha formado un grupo de teatro. Todos ellos están ligados a la izquierda abertzale, y además de participar en estas actividades artísticas, en los ratos libres colaboran con la organización ETA. Por ello, Soto y Zeberio se ven obligados a pasar a la clandestinidad y a vivir en el sur de Francia.

A partir de aquí, y durante una buena parte de la novela, el relato sí sigue en gran medida los hechos reales. En octubre de 1983, Soto y Zeberio son secuestrados en Francia  por mercenarios portugueses y trasladados a El Cerro, donde son salvajemente torturados y asesinados. Los cuerpos de los dos jóvenes son trasladados a Cartagena y enterrados en cal viva en una fosa. Varios años después, y utilizando la confesión de un arrepentido, los cuerpos son descubiertos y el caso es reabierto judicialmente, si bien los principales responsables   -el gobernador civil Javier Fontecha y el teniente coronel de la Guardia Civil Rodrigo Mesa – se las arreglan para salir indemnes de las acusaciones.

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Julen Elgorriaga, gobernador civil de Gipuzkoa en 1983

El problema para Diego Lazkano es que sus amigos fueron descubiertos en su escondite francés porque él los delató. Es verdad que él también fue secuestrado, llevado a El Cerro y torturado allí hasta que confesó dónde estaban refugiados Soto y Zeberio, pero la obsesión de que sus amigos murieron por su culpa le acompaña durante todo el resto del relato. Lazkano es un personaje contradictorio, pues combina actos nobles con otros que no lo son tanto. Así, lucha por reabrir el caso y que los culpables sean castigados, pero utiliza escritos de Soto para plagiarlos y presentarlos como sus propias obras. El final del libro es un poco fantasioso, pero eso lo dejo para quienes se animen a leerlo.

La novela tiene dos grandes líneas argumentales. Por un lado, la basada en los hechos históricos, que es la que a mí más me ha gustado y me ha parecido más dinámica. Y por otra, todo el estudio de la personalidad del protagonista principal, Diego Lazkano, que a mí me ha aburrido un poco y se me ha hecho bastante larga, pero eso ya va en los gustos de cada cual. Además, el autor utiliza a veces la técnica de pasar de unas épocas a otras sin seguir un orden cronológico, cambiando los personajes y los escenarios, lo que hace que el lector deba estar muy atento para evitar perderse detalles que son claves para la comprensión total de la novela. De todas formas, os lo recomiendo.

GAL: LA GUERRA SUCIA CONTRA ETA – El caso Lasa / Zabala:   http://www.youtube.com/watch?v=DnaVeIPM7Aw

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Presidente Felipe González. ¿Fue el Sr. X del GAL? Nunca pudo probarse.

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Coronel Rodríguez Galindo, principal imputado en el caso Lasa – Zabala

P.S. (25.6.13) Posteriormente a escribir este artículo sobre “Twist”,  he tenido la oportunidad de consultar las memorias del ya ex – general Rodríguez Galindo (*), a ver qué se dice en ellas sobre el caso Lasa – Zabala.  Decepción total. El autor pasa de puntillas sobre el tema, y las únicas referencias que hace a este asunto, muy de pasada, son para decir que a él y a algunos de sus mejores hombres se les acusó injustamente de hechos que  no habían cometido, sin dar más detalles.

(*) Rodríguez Galindo, E. “Mi vida contra ETA”. Edit. Planeta, 2006.

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Rectificación al artículo “El Cementerio de los Ingleses y la cultura de nuestros concejales”

Posted by Jaime Gaviria en 25/05/2013

Hace ya algún tiempo que publiqué un artículo sobre el cementerio de los Ingleses en la sección “Canal historia” de mi blog, artículo en elcementerioingleses3a que criticaba las declaraciones que había hecho una concejala del Ayuntamiento. En relación a untitledla demanda de adecentar este bello lugar del monte Urgull, esta política decía que merecía la pena realizar esta restauración  “…porque es un vestigio de la batalla que se libró en la ciudad en 1813“. Basándome en los libros que yo he leído y donde se trata la historia del cementerio, lancé una feroz crítica a estas declaraciones, tildando diplomáticamente de ignorante a la concejala, pues en este lugar no están enterrados los ingleses que protagonizaron la destrucción de la ciudad en 1813, sino los de la Legión Británica que defendió San Sebastián del sitio de las tropas carlistas en 1837.

Recientemente he tenido la oportunidad de asistir a una conferencia de un escritor muy conocido en los ámbitos culturales de nuestra ciudad y que es un experto en historia de San Sebastián. La conferencia versaba precisamente sobre la destrucción de San Sebastián en 1813. Al final de su exposición, y ya sin público en la sala, tuve la oportunidad de conversar a solas con él, y le pregunté sobre este tema.

Con gran sorpresa para mí, me indicó que, efectivamente, en el cementerio de los Ingleses también hay enterrados algunos británicos que participaron en el asalto y destrucción de San Sebastián en 1813, y que el cementerio está dividido en dos partes muy claramente delimitadas: una, la mayor, que como ya sabíamos recoge los restos de los caídos en la primera guerra carlista, y otra, la menor, en la que se enterraron soldados británicos que participaron en los luctuosos hechos de 1813. Concedo absoluta credibilidad a la información proporcionada por este historiador, con lo que ya no caben más especulaciones sobre este asunto.

La penitencia por mi error consistirá en subir al monte Urgull algún día que me apetezca y fijarme mejor en las dos partes en que se divide el lugar. De paso, pido disculpas a la concejala en cuestión. Aunque nadie me quitará la duda de si, en sus declaraciones, acertó por conocimiento o por casualidad.

Efectivamente, debe tenerse en cuenta que afirmar, como hace ella, que el cementerio de los Ingleses es un vestigio de la batalla que se libró en la ciudad en 1813, sin más matices, en castellano quiere decir que TODO el cementerio es vestigio de aquella batalla. Lo cual es rigurosamente falso. Con lo que, y sintiéndolo mucho, yo me apunto a la tesis de que acertó por casualidad. Pero bueno, yo tampoco estoy libre de pecado, así que cumpliré mi penitencia   -a poder ser, algún día de verano que haga mucho calor, para que el castigo sea más duro-   , recordaré mi infancia en la que jugaba al escondite entre las tumbas de los soldados   -ya venía yo rarito desde pequeño-   y ya os contaré lo que vea.

cementerioingleses2a¿Y lo bien que nos lo pasábamos los críos del barrio jugando allí a los soldados y al escondite? Esa parte de mi infancia a mí no se me olvida.

Y mucho me meto yo con la concejala. Pero los adolescentes de hoy… No es que no sepan qué ingleses hay en ese cementerio. Es que ni saben dónde está, ni qué fueron las guerras carlistas. Pero eso es otra historia, que daría para muchos blogs.

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“Donostia 1813” – Iñaki Egaña. Editorial Txertoa, 2012.

Posted by Jaime Gaviria en 27/07/2012

He leído con mucho interés el libro de Iñaki Egaña, recientemente publicado en la Editorial Txertoa, bajo el sugerente título “Donostia 1813”. Como sabemos, el año que viene se celebra el 200 aniversario de la destrucción de la ciudad en la Guerra de la Independencia, y el libro sale a la luz, sin duda, en el momento ideal, en el que se están preparando actos para rememorar dicha efemérides.

No entraré a describir los hechos históricos, pues todos los donostiarras conocemos sobradamente (espero) que la ciudad, en el año 1813, estaba ocupada por las tropas napoleónicas, y que el ejército aliado anglo – portugués, que supuestamente debía liberar la ciudad del invasor francés, no lo hizo de forma muy amable precisamente. A los aliados, al mando del duque de Wellington, no les bastó con derrotar al ejército del general francés Rey, sino que sus soldados entraron en San Sebastián a sangre y fuego, matando, quemando, robando y violando. Tras el asalto del 31 de agosto de 1813, poco quedó de San Sebastián.

Más bien me centraré en el análisis del contenido del libro de Egaña, que aporta una visión de los hechos bastante novedosa. Y que, por tanto, merece la atención de los amantes de investigar la historia de nuestra ciudad. Especialmente de aquellos hechos luctuosos, que supusieron un antes y un después en la vida de San Sebastián.

No tenía el gusto de conocer como autor a Iñaki Egaña, y tampoco tenía noticia de su bibliografía, por lo que consulté la presentación que de él hace la editorial al inicio de su libro. En ella, se nos dice entre otras cosas que Egaña es un prolífico autor que destaca sobre todo en el ensayo y en la investigación histórica. Creo que el análisis de los títulos de algunas de sus obras   -“Los crímenes de Franco en Euskal Herría”, “Euskal Herría y la libertad”, “Los días de Argel” o “1936ko gerra haurrei kontatua”- nos puede dar una idea de cuáles son los temas de su interés.

Una vez leída esta presentación del autor, me sumergí con más ganas si cabe en el contenido de “Donostia 1813”.

Bibliografía

Antes de exponer mi propia visión de lo que en “Donostia 1813” se nos cuenta, creo conveniente indicar en qué información me baso para analizar la obra de Egaña. Obviamente, no puedo presentarme como historiador, pero quisiera reseñar los libros que he leído sobre el tema (todos ellos se encuentran en mi biblioteca particular)   y a los que haré referencia lo largo de este artículo:

Gates, D.:”Historia de la guerra de la independencia”. Ediciones Cátedra, Madrid, 1987.

Sada, J.: “Historia de San Sebastián”. Editorial Txertoa, San Sebastián, 1997.

Sada, J.: “San Sebastián: la historia de la ciudad a través de sus barrios”.  Editorial Txertoa, San Sebastián, 1997.

Artola, M.: “Historia de Donostia – San Sebastián”.  Editorial Nerea, San Sebastián, 2000.

Belmas, J.: “Defensa de San Sebastián por las tropas francesas en 1813”. Ediciones Simtac, Valencia, 2006.

Sada, J.: “El asalto a la Brecha. Crónica de la destrucción de San Sebastián en 1813”. Editorial Txertoa, San Sebastián, 2010.

Guirao, R.: “San Sebastián 1813”. Editorial Almena, Serie Guerreros y Batallas. Madrid, 2011.

De Diego, E.: “España, el infierno de Napoleón”. Editorial La Esfera de Los Libros, Madrid, 2008.

La tesis de “Donostia 1813”

Seguidamente, daré mi visión sobre lo que nos cuenta Egaña en su obra, Donostia 1813. Quiénes, cómo y   por qué provocaron la mayor tragedia en la historia de nuestra ciudad”.

 En cuanto a la descripción histórica de los hechos, el libro no aporta nada nuevo a lo ya conocido. Lo importante, a mi juicio, es la tesis que el autor convierte en columna vertebral de su obra: que la destrucción de la ciudad fue una venganza, ordenada por el general español Castaños, por la actitud de los donostiarras en la pasada Guerra de la Convención (1793 – 1795), a quienes les acusa de entregar entonces la ciudad a los soldados franceses sin presentar la suficiente resistencia al invasor (pág. 43 y otras).

Como cualquier línea de investigación novedosa sobre unos hechos históricos, y más si nos atañen a los donostiarras directamente, merece la pena adentrarse en ella. Así que vamos allá.

 Errores en hechos objetivos

Para empezar, y aunque no tenga relación directa con los hechos, me parece una mala tarjeta de presentación, para alguien que se dice historiador, afirmar tajantemente, como hace Egaña, que San Sebastián no fue capital de la provincia de Guipúzcoa hasta 1854 (pág. 23).

Esto, como mínimo, es una media verdad. Sí que es cierto que en 1813 Guipúzcoa no tenía una capital permanente, pues esta era rotatoria desde hacía tiempo entre las villas de tandas en las que residía el Corregidor real. Y también es verdad que, desde dicho nombramiento, hubo bastantes peleas con las demás sedes de las Juntas para ver quién se llevaba el gato al agua de la capitalidad de la provincia (vid. Artola, op.cit., págs. 226 y siguientes). Pero será el único autor que yo he visto que defiende esta tesis. En general, es un hecho ampliamente aceptado que San Sebastián fue capital de Guipúzcoa desde 1821, con un periodo intermedio (1844 – 1854) en que Tolosa ostentó dicho título (ver las obras citadas de Sada y Artola).

Mucho peor aún es afirmar (pág. 124) que el general Álava, a quien acusa de ser uno de los instigadores de la destrucción de San Sebastián en 1813, fue el artífice de la alianza de los británicos con los liberales españoles en la segunda guerra carlista, y que desembarcó con las tropas inglesas en 1835 en nuestra ciudad. La Legión Británica participó en la defensa de San Sebastián no en la segunda guerra carlista (1872 – 1876), sino en la primera (1833 – 1840), interviniendo entre otras acciones en la batalla de Oriamendi (1837).

Me parece un error muy grave para alguien que se dice historiador. Siendo indulgente, quiero pensar que se trata de un lapsus, como el que comete en la pág. 62, cuando nos dice que el gobernador militar Luis Antonio Betron, que cedió sin lucha la plaza a los franceses en 1808, nació en 1875. Pero cuando se escribe un libro de historia, si se quiere que sea tenido en cuenta como una obra válida, lo menos que cabe hacer es repasarlo varias veces antes de proceder a su publicación.

Las comparaciones son …

Creo que no tienen desperdicio los anacronismos en los que incurre el autor, comparando hechos muy posteriores a 1813 y que, evidentemente, nada tienen que ver entre sí. Veamos algunas (no las únicas)  comparaciones que realiza:

  • La entrada de las tropas aliadas en nuestra ciudad, en 1813, con la de las tropas franquistas en 1936 en la guerra civil (pág.16).
  • El título de Generalísimo del ministro Godoy con el de Franco (pág. 43).
  • La falsa versión dada por los ingleses de los hechos de 1813, con la dada por los franquistas sobre la destrucción de Gernika en 1937 (págs. 220 y 236).
  • La actuación del general francés Moncey en la guerra de la Independencia, con el golpe de estado de Tejero en 1981 (pág. 55).
  • Presentar a Castaños como el principal sospechoso de la quema y destrucción de San Sebastián, como Mola lo fue de Gernika en 1937 (pág. 154).

 Y ya de paso, nos recuerda (pág. 197) que los ingleses hubieron de enterrar a muchos de sus muertos en el alto de Aitzerrota, donde hoy se halla el palacio de La Cumbre (propiedad del gobierno español, subraya), y donde en 1983 la Guardia Civil detuvo y torturó a dos refugiados vascos (se refiere al caso Lasa – Zabala). No consigo entender qué relación tienen estos hechos con la destrucción de San Sebastián en 1813.

Creo que un estudio histórico sobre unos hechos ocurridos en 1813 no se puede adornar con comparaciones de acontecimientos ocurridos muchísimos años después, salvo que lo que se pretenda es orientar  burdamente la historia hacia el sentido que quiere el autor. Mejor haría Egaña en defender la tesis de su libro con mucha más base de lo que lo hace. Veamos algunos ejemplos.

Castaños, culpable

General Javier Castaños

Egaña señala una y otra vez al general Castaños (págs. 155, 172, 210 y otras) como la persona que dio las órdenes para destruir San Sebastián. Dado que los ejércitos aliados en la Península estaban al mando del Duque de Wellington, y que no consta que éste diese órdenes expresas para destruir la ciudad, creo que se debería aclarar cuál era la posición de Castaños en el organigrama militar aliado, y si tenía capacidad para dar ese tipo de órdenes, pasando por encima de su inmediato superior. En mi opinión, este punto no queda en absoluto ni claro ni demostrado a lo largo del libro.

Para justificar su tesis, Egaña recurre a las declaraciones de vecinos donostiarras supervivientes del asalto, en las que éstos dicen haber oído decir a los soldados portugueses e ingleses que tenían órdenes de arrasar la ciudad y de matar a todos sus habitantes “porque así lo había ordenado el general Castaños”. Y también a las confesiones de soldados portugueses, hechos prisioneros por los franceses antes del asalto, que afirmaban lo mismo: que había órdenes del general Castaños de acabar con la ciudad y sus habitantes.

O sea, que la base de la acusación contra Castaños son las declaraciones de unos soldados extranjeros, de un ejército donde este general no tenía mando, pues el responsable directo era Wellington. ¿Nos basamos en que “dicen que dicen que han dicho”? ¿Puede considerarse esto base suficiente?

Respecto a las declaraciones de los vecinos supervivientes, concedo total credibilidad como historiador y cronista de la ciudad a Javier Sada, quien en su libro “El asalto a la Brecha”  también se basa en un documento que Egaña utiliza: las actas del juicio popular que el juez de primera instancia realizó en noviembre de 1813 para dar a conocer las atrocidades ocurridas. Y sí que es verdad que aparecen las declaraciones de dos vecinos en las que ratifican que los soldados aliados decían tener órdenes de Castaños para destruir la ciudad y pasar a cuchillo a sus habitantes (págs. 114 y 122).

Como también lo es que un tercer vecino, describiendo cómo los soldados desvalijaban una casa (pág. 124), dice “…oyéndoles la falsa voz de que tenían órdenes del general Castaños de matar a todos los habitantes e incendiar la ciudad…con cuya absurda especie querían sin duda justificar las intenciones que traían”.

¿A quién creemos?

En otro momento, Egaña deja caer, crípticamente (pág. 125), que los archivos privados del general Álava (a quien considera otro de los instigadores de la destrucción) se encuentran guardados en una vivienda particular de San Sebastián, y que quizás algún día sean públicos y entonces podremos saber algo más de porqué Vitoria no fue asaltada y Donostia, en cambio, apenas dos meses después, arrasada.

¿Qué conoce Egaña que no quiere contar? ¿Por qué él ha tenido acceso a estos archivos y otros historiadores no? ¿Por qué dichos archivos contienen información clasificada, y quién lo ha decidido así? ¿Puede un ensayo histórico basarse en afirmaciones misteriosas? Porque así, cualquier tesis es defendible.

Conclusiones

Sir Arthur Wellesley, duque de Wellington

Daré mi opinión. Sinceramente, creo que el asunto es bastante más sencillo. Wellington no ordenó expresamente la destrucción de la ciudad, sino que simplemente miró para otro lado y permitió la lógica de la guerra de la época. Los soldados eran mercenarios que cobraban parte de su sueldo mediante el botín que capturasen en las ciudades ocupadas. Y Wellington lo consintió.

Si hubo algo más, si la destrucción de la ciudad fue más allá del esperable deseo de la soldadesca de hacerse con  un botín de guerra y liberar tensiones primarias acumuladas, yo me apunto a la tesis de David Gates en “La úlcera española: Historia de la guerra de la Independencia” (pág. 406).  Si los ingleses podían tener interés en la destrucción de San Sebastián, el motivo sería económico, porque San Sebastián siempre había rivalizado con los centros comerciales de Gran Bretaña.

Colateralmente, la destrucción del puerto de San Sebastián le podía venir bien a Inglaterra por motivos comerciales. Pero la tesis de que el general español Castaños y sus supuestos deseos de venganza contra los donostiarras están detrás de la destrucción de la ciudad, para mí no se sostiene, y esconde un interés evidente en reescribir la historia en el sentido que le interesa al autor. Que a la vista de su bibliografía y de sus anacronismos interesados, está muy claro cuál es. En cualquier caso, que el lector de este artículo saque sus propias conclusiones.

 Por mi parte, creo que hay obras mucho más serias y rigurosas para conocer qué pasó el 31 de agosto de 1813 en San Sebastián. De los que yo he leído, me permito recomendar a quienes estén interesados por el tema los antes citados libros de Javier Sada “El asalto a la Brecha: crónica de la destrucción de San Sebastián en 1813”, Jacques Belmas “Defensa de San Sebastián por las tropas francesas en 1813” (que recoge el punto de vista francés del sitio y defensa de la ciudad). Y sobre todo, el libro de historia militar de Ramón Guirao “San Sebastián 1813”, con una minuciosa descripción de las defensas militares  de la ciudad y una detalladísima recreación del sitio y del asalto final de las tropas aliadas.

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“Iluminados por el fuego”. El trauma de Malvinas en su 30 aniversario.

Posted by Jaime Gaviria en 28/04/2012

“Iluminados por el fuego”. Año 2005. Director: Tristán Bauer. Actores: Gastón Pauls, Pablo Ribba, César Albarracín, Virginia Inocenti.

Este año 2012 se cumplen 30 años de la derrota argentina en la guerra de las Malvinas, un conflicto que ha supuesto un enorme drama nacional en ese país, por cómo y cuándo se produjo, y cuyas consecuencias siguen muy presentes en la sociedad argentina.  Esta película está basada en aquellos hechos bélicos y tuvo el Premio Especial del Jurado en el festival  de cine de San Sebastián en 2005. El protagonista es Gastón Pauls, a quien en España vimos por primera vez en “Nueve reinas” como actor secundario de Ricardo Darín.

Esteban Leguizamón es un periodista que luchó con 18 años en la guerra de las Malvinas. Está trabajando en su redacción cuando recibe una llamada: un excompañero suyo en esa guerra ha intentado suicidarse. Al visitarle en el hospital, vuelven a su cabeza todos los recuerdos de aquella traumática experiencia.

 La película describe muy bien lo que fue aquello para los jóvenes soldados argentinos que tuvieron que combatir en esas desoladas islas: frío, hambre, miedo, el horror de la guerra…Aunque también recoge bonitas escenas de compañerismo entre los reclutas que fueron enviados allí,  mal dirigidos y sin ninguna preparación, a luchar contra tropas profesionales, contra las que no tenían ninguna posibilidad. Las escenas de guerra son muy buenas, especialmente la de la defensa de Port Stanley y en la que hubo muchos muertos por ambos lados. También hay escenas muy duras, como la de los heridos en el hospital, y surrealistas, como al final de la pélicula, cuando los soldados argentinos, ya perdida la guerra y mientras esperan a ser hechos prisioneros por los ingleses, se ponen a jugar al fútbol. Termina mostrando cómo Esteban, en un ejercicio psicológico para afrontar el pasado,  visita las islas donde luchó cuando solo era un adolescente.

La película da un dato estremecedor: desde el final de la guerra, han fallecido más veteranos de Malvinas por suicidio que los que murieron allí en combate.

Película muy recomendable para todos los que quieran saber algo más de aquella guerra, muy corta en el tiempo (duró algo más de dos meses) pero cuya alargada sombra todavía planea sobre la sociedad argentina 30 años después.

Trailer de la película:

http://www.youtube.com/watch?v=c3Pyou7P4DU

Harenga del teniente:

http://www.youtube.com/watch?v=kP4SBPtzPGk

Compañerismo:

 http://www.youtube.com/watch?v=jHVtVkfIa0Q&feature=related

Rendición:

http://www.youtube.com/watch?v=Hhk-vrfEcLc&feature=related

Vuelta a las islas, 20 años después:

http://www.youtube.com/watch?v=Odwavlqn8as

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“La campaña de las Malvinas”. Francisco Bendala y otros. Editorial San Martin.

Posted by Jaime Gaviria en 28/04/2012

Mapa de las Islas Malvinas, llamadas Falkland por los ingleses.

Se cumplen este año 2012 los  30 años de la guerra de las Malvinas, un conflicto con tintes semi – coloniales que enfrentó a Argentina con el Reino Unido, por la posesión de unas islas situadas en el Atlántico Sur, inglesas desde 1833, y que repetidamente habían venido siendo reivindicadas por Argentina como parte de su territorio.  Interesado por este tema, he conseguido uno de los pocos libros que parece que se han publicado en España sobre esta guerra.  El libro está escrito por tres autores militares, y lógicamente, centra su punto de vista en los aspectos militares del conflicto. Aunque también hace una pequeña incursión en la historia de la ocupación del archipiélago, que demuestra una vez más que la historia no es blanca ni negra, sino que tiene una amplia escala de grises.

Según señalan los autores,  las islas Malvinas, que estaban deshabitadas en el siglo XVIII, fueron inicialmente ocupadas por franceses, que establecieron una base en la isla Soledad, una de las dos islas principales del archipiélago donde hoy está su capital Port Stanley.  Pero en 1765, los británicos tomaron posesión de la otra isla, la Gran Malvina. Hasta esa fecha, en ningún momento estuvieron ocupadas por España. Esta,  alegando sus derechos en base a varios tratados, consiguió que los franceses desalojasen la isla Soledad, pero la Gran Malvina quedó en posesión británica. Tras la independencia de España, Argentina mantuvo la isla Soledad, pero tuvo que coexistir con la presencia británica en Gran Malvina. Hasta que en 1833, los británicos, mediante acciones armadas, se hicieron con todo el archipiélago.

La guerra de las Malvinas fue, claramente, un intento de la Junta Militar dictatorial que gobernaba Argentina desde 1976 de desviar la atención sobre los problemas que sufría el país en 1982. Argentina estaba en una situación límite, con una gran crisis económica y una contestación cada vez mayor contra la Junta Militar. Nada mejor que tocar la fibra sensible y patriótica del pueblo, lanzando una ocupación de las tantas veces reclamadas islas, para unir a los argentinos en torno a su gobierno.

General Leopoldo Galtieri, jefe de la junta militar argentina en 1982.

El 1 de abril de 1982, comandos argentinos al mando del coronel Mohamed Alí Seineldín (quien posteriormente sería famoso por ser uno de los jefes del movimiento militar de los “carapintadas” a finales de los 80) tomaron Port Stanley y arriaron la Union Jack de la casa del Gobernador.  En sucesivas oleadas en los días siguientes, los argentinos desembarcaron 12.000 hombres en las islas. Pocos días después, la primera ministra británica Margareth Thatcher (a quien la guerra le vino muy bien para recuperar su imagen y  su popularidad, ambas en horas bajas) decidió el envío de una potente fuerza naval para recuperar las islas. Este fue el primer error de cálculo de los militares argentinos, quienes nunca pensaron que Gran Bretaña se iba a empeñar en una guerra colonial a 12.000 kms de su territorio. Dos meses después, y tras cruentas batallas terrestres y aero navales, la Union Jack volvió a su mástil.

Poco después, la Junta Militar argentina se disolvió y la dictadura cayó.

 El libro desgrana con bastante detalle las estrategias y el armamento que utilizaron ambos bandos en la contienda. Por parte argentina, poco se podía esperar de la infantería, compuesta en su mayoría por reclutas de reemplazo sin apenas preparación militar. Tampoco era de gran ayuda la marina, integrada por buques desfasados y con sistemas de detección obsoletos, como el crucero General Belgrano, cuyo hundimiento por el submarino HMS Conqueror provocó una de las mayores masacres de la guerra. La gran sorpresa por parte argentina fue la aviación, que demostró una enorme eficacia (no esperada por los británicos) y que tuvo en jaque al cuerpo expedicionario inglés durante toda la campaña.

La premier británica Margaret Thatcher. En la guerra de las Malvinas demostró el porqué de su apelativo “La Dama de Hierro”.

El conflicto fue también una buena ocasión para probar el armamento moderno que ambas naciones tenían, especialmente los misiles Exocet por parte argentina (que provocaron serios disgustos a la Royal Navy, entre ellos el hundimiento del modernísimo destructor Sheffield) y los aviones Harrier de despegue vertical por parte británica.  Si bien los autores resaltan, como lo más destacable de esta guerra desde el punto de vista militar, el enorme esfuerzo logístico que realizó el cuerpo expedicionario inglés, lo que le permitió (con la inestimable ayuda de los EEUU y sus satélites espía) ganar, a 12.000 kilometros de sus bases,  una guerra que distó mucho de ser un paseo militar. Los argentinos, a pesar de todas sus limitaciones, vendieron cara su piel.

Treinta años después, el trauma de la derrota sigue presente en la sociedad argentina.

Existen multitud de vídeos en Youtube sobre este conflicto, por lo que animo a los que tengan curiosidad por el tema a que se adentren en el ciberespacio, donde hay información sobrada sobre el mismo. “Iluminados por el fuego”, película de la que hago un comentario en este blog, es también una buena manera de acercarse al conocimiento sobre lo ocurrido en 1982 en estas inhóspitas islas del Atlántico Sur.

Presidente Ronald Reagan. La ayuda de los EEUU, mediante informes de inteligencia, fue decisiva para facilitar la victoria británica.

El coronel Seineldín entrevistado tras la toma de Port Stanley.

http://www.youtube.com/watch?v=G9Jf_tLmJOQ

Tango argentino en honor al crucero “General Belgrano”.

http://www.youtube.com/watch?v=XNqF4ODZ120

Documental sobre la guerra:

http://www.youtube.com/watch?v=rd3EwPMysg0

Reportaje argentino en 2012:

http://www.youtube.com/watch?v=fSW343noWDw

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“71 into the fire”: guerra de Corea en estado puro.

Posted by Jaime Gaviria en 22/04/2012

Año 2010. Director: John H. Lee (Corea).

Tenía noticia de esta película a través de Youtube, y tras mucho buscarla por el ciberespacio (pues en España todavía no se ha estrenado) he conseguido hacerme con ella, en versión original subtitulada (por cierto, la traducción es infame).  Se trata de una película surcoreana estrenada en su país de origen en 2010, coincidiendo con el 60 aniversario del inicio de la guerra de Corea. Y coincidiendo también con una serie de incidentes bélicos entre ambos países, como el hundimiento del buque de guerra surcoreano Cheonan o el bombardeo por el Norte de unas islas en litigio con el Sur.

La película está basada en un hecho real, ocurrido al principio de ese conflicto. Ante el imparable avance de las tropas del Norte, en 1950, los soldados del Sur se ven obligados a retirarse en busca de refuerzos, y dejan a 71 estudiantes sin ninguna experiencia militar al cargo de la defensa de una escuela situada en un paso estratégico. Los estudiantes consiguieron resistir unas horas, el tiempo suficiente para que las tropas del Sur pudiesen reagruparse. Eso sí, el coste fue alto: no quedó vivo ni uno. Aunque bastante hicieron cargándose ellos solitos a medio ejército de Corea del Norte. O al menos, eso es lo que muestra la película.

Se trata de una película de guerra, sin más complicaciones, y en la que desde el principio no hay duda de quiénes son los buenos y quiénes los malos. Los 71 estudiantes del Sur, sin ninguna formación militar, y únicamente guiados por el instinto de supervivencia y el patriotismo, mantienen a raya a toda una división norcoreana, dirigida por todo un personaje: un comandante malo – malísimo, pero al mismo tiempo un verdadero dandy, con uniforme blanco y reloj Rolex, que se desplaza por el conflicto en moto con sidecar y se limpia las botas en plena batalla. Más chulo que ni de Bilbao. Aunque al final de la película, como era de esperar, recibe su merecido.

La película es entretenida, y por supuesto, engrandece hasta el heroísmo la acción de los estudiantes surcoreanos, que defienden la posición hasta el último hombre, a pesar de la aplastante superioridad de las tropas del Norte. Tiene efectos especiales similares a los del desembarco en “Salvar al soldado Ryan”, que te hacen sentir inmerso en plena batalla. Y subraya una vez más que la división de la península de Corea,  tras la guerra de 1950 – 53 ha tenido que ser un hecho traumático para los dos países surgidos del conflicto. No solo no se les olvida sino que no se les puede olvidar, pues hoy todavía, en el paralelo 38, la guerra fría sigue presente. Y lo que te rondaré, morena, si China y EEUU no lo remedian.

Trailer de la película:

http://www.youtube.com/watch?v=H_mpaBHVn0k

El comandante norcoreano, genio y figura, intima a los estudiantes a la rendición:

http://www.youtube.com/watch?v=nd7CFjiUIaQ&feature=related

Asalto a la escuela por las tropas del Norte, y defensa de los estudiantes:

http://www.youtube.com/watch?v=JtNsksG5_mo

Escena final:

http://www.youtube.com/watch?v=5RPneBH2m88&feature=related

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“Capitanes de abril”: la Revolución de los Claveles en Portugal

Posted by Jaime Gaviria en 19/02/2012

Año 2000. Directora: María de Medeiros. Actores principales: Stefano Acorsi (capitán Salgueiro Maia), Fréderic Pierrot (capitán Manuel Novais), Joaquim de Almeida (mayor Gervasio), Fele Martínez (Teniente Lobao), María de Medeiros (Antonia).

Se trata de una de las películas que más me gustan de mi colección de vídeos. Recrea los hechos históricos ocurridos en Lisboa el 25 de abril de 1974, conocidos como La Revolución de los Claveles. Hago una pequeña reseña de dichos hechos en la sección CANAL HISTORIA de este blog.

La película no se limita a reproducir el golpe de estado del 25 de abril, sino que tiene un trasfondo amoroso: Antonia está casada con Manuel, capitán del ejército portugués que ha luchado en las guerras coloniales de Africa. Su matrimonio está en crisis, y tienen una fuerte discusión cuando Antonia va a una fiesta de la alta sociedad portuguesa. Manuel no puede acompañarla porque dice que tiene que trabajar esa noche. Lo que Manuel no le dice a su mujer es que su trabajo va a consistir en participar en el golpe de estado que esa noche se va a llevar a cabo, y que el mando golpista le ha encargado la toma de Radio Clube Português, desde donde se darán las señales para el inicio de las operaciones militares. Otro compañero de Manuel en el ejército y en las guerras coloniales, el capitán Maia, de quien Antonia estuvo enamorada en la adolescencia, también tiene trabajo esa noche: debe sublevar la Escuela de Caballería de Santarem y marchar sobre Lisboa.

La acción se centra fundamentalmente en dos episodios reales que ocurrieron en esa jornada: la toma de Radio Clube por un comando de los golpistas (en la película, al mando de Manuel), y la toma del Terreiro do Paço (donde están los ministerios), y posteriormente del cuartel del Carmo (donde se refugió el primer ministro Caetano) por el capitán Maia. Cada uno de los amantes de Antonia realiza una de las acciones básicas para el triunfo del golpe.

A mi juicio, es destacable también la relación que se establece en la película entre el capitán Maia y el mayor Gervasio (Joaquim de Almeida). El primero, un Don Quijote; un idealista que solo piensa en derribar la dictadura, pero ni conoce el programa político del movimiento golpista, ni cómo resolver el problema de ultramar (en la escena del asalto al cuartel del Carmo, Caetano le acorrala con cuatro preguntas básicas,  a las que no sabe responder). El segundo, un Sancho Panza; un cínico que no cree en nada, pero cuyos pesimistas vaticinios sobre el futuro de la revolución acaban cumpliéndose.

Además de estos toques sentimentales y de recrear hechos históricos reales (el capitán Maia es héroe nacional en Portugal por su intervención en la Revolución de los Claveles), la película tiene momentos de humor muy buenos (la escena del semáforo en rojo, la escena de la parejita en el BMR, …). Es muy interesante y muy agradable de ver. Os la recomiendo.

Trailer de la película: http://www.youtube.com/watch?v=O2MJxj06kho&feature=related

El capitán Maia se enfrenta al brigadier Pais: http://www.youtube.com/watch?v=5xX4PmFwXh4&feature=related

Escena del BMR. Asedio al cuartel del Carmo: http://www.youtube.com/watch?v=gAI-RtswR4Q

La PIDE dispara contra la multitud. Acontecimientos en Radio Clube. Rendición de Caetano al capitán Maia: http://www.youtube.com/watch?v=SdM7q7TT9FE&feature=related

Marcelo Caetano, primer ministro portugués en 1974

Capitán Salgueiro Maia, héroe del 25 de Abril. Tomó el cuartel del Carmo y logró la rendición del primer ministro Caetano.

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La Revolución de los Claveles (25 de abril 1974): un icono de los años 70

Posted by Jaime Gaviria en 19/02/2012

No es mi intención dar aquí una clase de historia sobre la Revolución de los Claveles. Solo quiero escribir unas líneas como introducción a la película “Capitanes de abril”, una de las favoritas de mi colección de vídeos, que comento en la sección CINE de este blog.

Se conoce como la Revolución de los Claveles al golpe de estado -y a los acontecimientos posteriores al mismo- que ocurrió el 25 de abril de 1974 en Portugal, y que en 24 horas derribó una dictadura con 48 años de vida. En aquella época, Portugal era uno de los países más atrasados de Europa, pero mantenía un imperio ultramarino inmenso que se negaba a descolonizar. Además, debía atender a tres guerras coloniales simultáneas (Guinea Bissau, Angola y Mozambique) que los expertos militares reconocían que eran imposibles de ganar. El futuro para la juventud portuguesa era  la guerra colonial, la dictadura y la pobreza o la emigración (había más portugueses fuera que dentro del país). Portugal, aislado internacionalmente, ya no aguantaba más, y los mandos intermedios del ejército portugués dieron un golpe de estado que derribó la dictadura y dio paso a un régimen democrático que, tras unos primeros vaivenes, finalmente logró instalarse en el país a finales de los 70.

Quien quiera aproximarse a este episodio de la historia de Portugal puede bucear en Internet para investigarlo. También puedo recomendar el libro de Diego Carcedo “Fusiles y claveles” – Edit. Temas de hoy – 1999, que recrea los hechos ocurridos esa noche en Lisboa, así como los acontecimientos que precedieron a dichos hechos y que derivaron en la caída del régimen salazarista. No obstante hay que decir que  no es fácil encontrar un libro en castellano sobre la Revolución de los Claveles, un acontecimiento histórico que marcó decisivamente la historia del país vecino, y que también afectó a la de España, pues muchos la vieron como el empujón que faltaba para acabar con el régimen franquista. Parece como que el tema no interesase en España, cuando se trata de uno de los episodios más bonitos, idealistas y románticos de la historia europea del siglo XX. Y que supuso, para la oposición política española (especialmente en las universidades), una inyección de moral para luchar por la desaparición del franquismo. En cambio, el ejército español se mostró totalmente pétreo a una posible copia del modelo portugués, y la aparición de la UMD   -cuyos componentes fueron represaliados durante años-   quedó en una simple anécdota.

Monumento al capitán Salgueiro Maia en Santarém

Como siempre, para la generación que nos tocó vivirlo (los que ahora estamos en torno a los 50 años) es un acontecimiento que nos quedó más o menos grabado y que nos puede interesar. Nada espero de las jóvenes generaciones de estudiantes españoles, que han recibido todo hecho y no han tenido que luchar por conseguirlo, como nos tocó a nosotros en mayor o menor medida. Sin embargo, la película “Capitanes de abril” puede ser una buena vía para provocar curiosidad por este episodio, grabado a fuego en el imaginario histórico portugués.

He leído bastante sobre este tema y podría pasar horas escribiendo sobre él, por lo que mejor voy acabando. Lanzo este mensaje en una botella al mar de internet, con la secreta esperanza de que alguna víctima de la LOGSE lo recoja y se anime a leer, aunque sea por una vez, algo. Pero no me resisto a plantear en este artículo algunas de las preguntas que entonces quedaron en el aire, como siempre que ocurren este tipo de hechos históricos.

La pregunta, con mayúsculas, aplicable a la Revolución de los Claveles, es cómo es posible que una dictadura con 48 años de vida caiga en 24 horas sin apenas resistencia.Había un caldo de cultivo generado por la situación económica, la falta de perspectivas de futuro de la población, y sobre todo por el enorme problema colonial que sufría Portugal desde los años 60  -que fue lo que a la postre se llevó por delante al  gobierno de Marcelo Caetano– .  Los gobernantes portugueses no podían ser ajenos a ello y se supone que tendrían que saber lo que se estaba preparando en el ejército. Esto nos lleva directamente a la segunda pregunta:  cuál fue la labor de los servicios de inteligencia portugueses en aquellos hechos.

El dictador portugués Oliveira Salazar. Fallecido en 1970, fue sucedido por Marcelo Caetano.

En 1974, Portugal era un estado policial en el que la policía política de Salazar, la siniestra PIDE, tenía informantes por todo el país. Se decía que había un agente de la PIDE en cada comunidad de vecinos. ¿Como es posible que la PIDE, que todo lo oía, que todo lo sabía, no se enterase del golpe que se avecinaba? ¿Por qué el jefe de la PIDE, inspector Barbieri Cardoso, se exilia en Francia pocos días antes del golpe? ¿Por qué nunca apareció la lista de los agentes de la PIDE infiltrados en el ejército?  Los historiadores parecen coincidir en que la PIDE, por supuesto, lo sabía todo, pero miró para otro lado. ¿Un pacto de no agresión con los militares para acabar con la situación que vivía el país? Posiblemente. Después del golpe, muchos agentes de la PIDE se reciclaron para poder vivir en el nuevo régimen. Al fin y al cabo, para esa gente siempre hay trabajo.

Tampoco estará mal preguntarse por qué, el día del golpe, había, casualmente, maniobras militares navales de la OTAN frente a la bahía de Lisboa. Pero eso lo dejo para el que quiera investigar la Revolución de los Claveles.

Aquí dejo unos vídeos de Youtube. De paso practicáis un poco el portugués.

Grandola Vila Morena: la canción prohibida que, emitida por la radio,  fue la señal de inicio de las operaciones militares. http://www.youtube.com/watch?v=ci76cKwFLDs&feature=related

Comunicado de las Fuerzas Armadas anunciando el golpe de estado a la población.  http://www.youtube.com/watch?v=zmPAlc9h1GQ&feature=related

Noticiero informando del golpe, con la situación ya controlada por los insurrectos. http://www.youtube.com/watch?v=MOFrjP8bX_c&NR=1&feature=endscreen

Presentación de la Junta de Salvación Nacional: discurso del General Spínola.  http://www.youtube.com/watch?v=uDYgN2uut1E&feature=related

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“Taiwan, el problema de China” – Xulio Rios – Edit. Catarata

Posted by Jaime Gaviria en 18/02/2012

Recientemente nos han llegado muchas  noticias sobre la situación política en la península de Corea, subrayando que allí existen dos estados con nombres similares (República de Corea y República Popular de Corea). Como tenemos la memoria frágil, conviene recordar que la situación de división de un mismo país en dos estados no es algo nuevo, pues esto ya se ha producido varias veces en la historia: Alemania tras la IIª Guerra Mundial, Corea y Vietnam durante la guerra fría, o el caso más exótico de Yemen en los años 60.

Asimismo, cada vez nos llegan más noticias sobre el desarrollo económico de China, del “gigante asiático” que pronto pasará a ser la primera economía del mundo, y sobre su evolución desde el comunismo hacia una forma curiosa de capitalismo estatal en el que se está desarrollando una clase media – alta que empieza a ser la envidia de muchos países. No quiero insistir mucho en esto porque basta leer los periódicos o ver la televisión para conocer los acontecimientos que se están desarrollando allí a gran velocidad y los cambios que está experimentando esa enorme potencia.

¿A qué viene ligar lo uno con lo otro? ¿Qué tienen que ver los países divididos (Corea, Alemania, Vietnam…) con China? Pues muy sencillo. La pregunta es: ¿ya nos acordamos de que existen dos Chinas, y no solo una? ¿Y que solo por hacer esta afirmación, un ciudadano chino continental puede dar con sus huesos en la cárcel?

He tenido ocasión de leer el libro “Taiwan, el problema de China”, en el que el autor, Xulio Ríos, repasa la situación a ambos lados del estrecho de Formosa. Es un conflicto olvidado para la mayoría de los europeos, y desde luego, desconocido para las jóvenes generaciones y 18 añeros en España (víctimas de la LOGSE y de la incultura en que han sido educados). Curiosamente, los que más podemos saber, o hayamos podido tener más interés por este problema, somos los directivos de empresas a los que nos ha tocado comerciar con empresas chinas. Porque en ese ambiente, el problema es omnipresente, y hay que andar con mucho cuidado con lo que se dice y cómo se les dice, pues para ellos es un tema muy delicado que más vale soslayar. Yo diría que es casi obligado tener, al menos, un barniz de conocimiento de la situación, para no desagradar a tu interlocutor, con quien, por cierto, quieres hacer negocios.

Tras la IIª Guerra Mundial, y una vez expulsados los japoneses de China, los comunistas de Mao y los nacionalistas de Chiang Kai Shek se enzarzaron en una guerra civil que duro 4 años. El resultado fue que los seguidores del Kuomintang se atrincheraron en la isla de Formosa, hoy Taiwan, mientras que el continente quedó en manos de las fuerzas comunistas. Cuando, en 1949, Mao proclama la República Popular China, el país queda dividido en dos: el continente y la isla. Y desde un punto de vista político, aparecen dos entidades: la República de China (que era el único país existente hasta entonces) y la República Popular China (que es lo que hoy todos entendemos por China).

La postura de ambas entidades, durante muchos años, fue la misma: solo existe una China. Taiwan, que hasta 1970 era quien ocupaba el asiento de China en la ONU, decía: solo existe una China, que es la República de China (o sea, ellos), y que está en guerra contra los comunistas que, circunstancialmente, han ocupado el continente. Pero tarde o temprano recuperaremos el territorio perdido. Mientras que la República Popular China contestaba: efectivamente, sólo existe una China, que somos nosotros, la República Popular China. La isla de Formosa es una provincia rebelde que tarde o temprano será conquistada. Esta teoría ha sido desbordada de facto por Taiwan, quien por una parte, ha renunciado a reconquistar el continente, y solo aspira a que se le deje vivir en paz siguiendo su propio camino; y por otra, aspira a ser reconocida como un estado diferente, aunque sea de hecho, por el mayor número posible de países.

En cambio, la postura de la China continental es muy distinta, pues la República Popular insiste en que solo existe una China y no tolerará de ninguna forma que la isla proclame su independencia. Prueba de ello son los miles de misiles que, desde el continente, apuntan a la isla. Y cuando China amenaza, más vale tomarla en serio.  El objetivo de unificar la patria es, para el PCCh, irrenunciable. Ya se consiguió con Macao y con Hong Kong. Solo queda Formosa. Simplemente insinuar que la isla de Taiwan pueda dar pasos hacia su independencia definitiva es algo que irrita sobremanera a la República Popular China. En el año 2004, el recién elegido presidente de Taiwan planteó la posibilidad de organizar un referendum para separarse definitivamente de China. Lo que dio lugar a una enorme demostración de fuerza militar por los continentales. Los misiles chinos llegaron a sobrevolar Taipei en varias ocasiones. El mensaje fue claro: ni se os ocurra.

El libro desgrana la evolución de esta situación en el tiempo, repasando los distintos acontecimientos de todo tipo  -políticos, económicos, bélicos…-  que se han dado entre las dos Chinas, y cómo se ha consolidado el statuo quo actual (con, por supuesto, la inestimable ayuda de los EEUU). También aventura cómo se podría dar salida a esta situación, que claramente parece enfocada a una reunificación a muy largo plazo por la vía económica, cuando el continente alcance con su desarrollo económico un nivel similar al de la isla. Por mucha retórica bélica que pueda haber entre ambos, los chinos son gente práctica: cada vez hay más empresas taiwanesas establecidas en el continente, y los intercambios económicos entre los dos países (según unos) o entre el continente y su provincia rebelde (según otros) no dejan de crecer.

No tengo demasiadas esperanzas de que nadie se lea este libro, pero sí me permitiría recomendar a todos los ejecutivos de empresas que tengan o vayan a tener relación con empresas chinas que investiguen un poco este tema. Les vendrá bien para saber por dónde pisan.

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La División Azul: una perspectiva doméstica

Posted by Jaime Gaviria en 30/01/2012

No pretendo explicar en este breve artículo lo que fue la División Azul. Para los que puedan tener curiosidad por este tema, les recomiendo la lectura de libros como “La División Azul: sangre española en Rusia”, de Xavier Moreno, Ed. Crítica,  o de “Atlas ilustrado de la División Azul”, de Carlos Caballero, Ed. Susaeta Ediciones. Hay otros muchos que tratan de este tema, pero los dos a los que hago referencia son los que tengo yo en casa, y que me han servido para aproximarme al conocimiento de este pedacito de la historia de España y de la IIª Guerra Mundial. Este artículo viene a complementar el referente a la película “SILENCIO EN LA NIEVE”, que aparece en la sección CINE de este blog.

La División Azul fue la aportación del régimen franquista a la IIª Guerra Mundial. Como deudor de la ayuda alemana en la guerra civil española, Franco envió una división de voluntarios (¿?) a la lucha contra el comunismo. España, recién salida de la guerra civil,  no estaba en condiciones de participar en otro conflicto, pero Franco decidió apoyar a los alemanes en su lucha contra la URSS mediante el envío de tropas que se integrarían en el ejército alemán. Este cuerpo de ejército fue conocido con el nombre de División Azul, por el color de las camisas de los falangistas que, al menos inicialmente, fueron mayoritarios en la composición de esta unidad. Su primer jefe fue el general Agustín Muñoz Grandes (1941 – 1943). La División Azul intervino en primera línea en el frente de Leningrado, teniendo su base en Novgorod. Comenzó su intervención en el año 1941, y fue finalmente repatriada en 1944, cuando Franco vio que el Eje tenía la guerra perdida. Quien quiera conocer más sobre el tema puede hacerlo leyendo los dos libros que indico.

Yo siempre he tenido curiosidad por este tema. ¿Por qué?

Mi madre tuvo un novio en la División Azul. En 1941 mi madre tenía 19 años, y su novio de entonces fue destinado a Rusia en la División Azul. Durante dos años le escribió cartas, le tejió jerseys y guantes de lana, fue a la iglesia de su barrio a rezar por él, y le envió mensajes radiofónicos de amor por Radio Nacional de España. El novio en cuestión, cuyo nombre conozco, pero no viene al caso, regresó repatriado de Rusia en 1943, y al poco de volver se lió con otra y dejó a mi madre solita con sus rezos, sus jerseys y sus guantes de lana. Viendo algunas escenas de “SILENCIO EN LA NIEVE”, algo me hace pensar que al sujeto aquél no le fueron necesarios ni los guantes ni los jerseys de lana para entrar en calor, pues el alcohol y las nativas cubrieron esas carencias.

Durante años y años he oído a mi madre contar historias de la División Azul, porque las vivió en carne propia. Esto es lo que me ha llevado a investigar este tema, y a ver la película “SILENCIO EN LA NIEVE”. Qué tiempos aquellos, tan distintos de los nuestros, en los que se arriesgaba la vida por un ideal (fuese acertado o no), y se sacrificaba la juventud por un novio que, en la lejanía, seguramente competía con otros compañeros en quién era capaz de cobrar más piezas en una cacería. Por decirlo con un eufemismo.

En mi casa todavía se conserva una muy curiosa colección de fotografías que el tal novio trajo de la campaña de Rusia. Adjunto dos a este artículo. Una de ellas, con dedicatoria del mismísimo general Muñoz Grandes (en el centro de la foto, con casco), del año 1942. La otra está tomada desde un camión, y recoge la alegre marcha de los voluntarios españoles al frente. El resultado de su intervención, por lo que yo he leído, no debió ser tan alegre para ellos. Lejos de ser tropas de apoyo, lucharon en primera línea, con el resultado esperable teniendo en frente una formidable maquinaria de guerra como era el Ejército Rojo.

Aún y todo, según muchos historiadores, parece que dejaron buen recuerdo en la plaza, que dicen los taurinos.

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“Silencio en la nieve”: un thriller en la División Azul

Posted by Jaime Gaviria en 30/01/2012

Año 2011. Director: Gerardo Herrero. Actores principales: Juan Diego Botto (Arturo), Carmelo Gómez (sargento Espinosa).

He tenido ocasión de ver recientemente la película española “SILENCIO EN LA NIEVE”, del director Gerardo Herrero,  y con Juan Diego Botto y Carmelo Gómez, como principales actores. Está ambientada en la IIª Guerra Mundial, más concretamente en la llamada División Azul, fuerza de voluntarios (aunque no se sabe a ciencia cierta si todos lo eran) españoles que lucharon encuadrados en el ejército alemán en la URSS,  el sector de Novgorod – Leningrado,  entre 1941 y 1944. Haré un breve comentario a este episodio bélico en la sección “Canal historia” de este blog. Aquí voy a comentar, exclusivamente, la película, aunque es inevitable hacer referencia a los episodios históricos.

“SILENCIO EN LA NIEVE” es un thriller en el que se nos cuenta cómo un asesino en serie, encuadrado en la División Azul, comete una serie de crímenes con rituales masónicos, dejando tatuados, a punta de cuchillo,  mensajes en el pecho de sus víctimas. Un soldado de la división (Juan Diego Botto), que había sido inspector de policía en su vida civil, es encargado por los mandos de la División para realizar la investigación, con ayuda de un veterano sargento (Carmelo Gómez), que está de vuelta de todo pero es buen conocedor de todos los rincones de esta unidad militar y posee información sobre todo lo que en ella se mueve. Tras las oportunas pesquisas, y como es de esperar, al final se encuentra al asesino, por supuesto inesperado, por ser el que más cara de bueno tiene de todos.

En mi opinión la película es muy flojita. Para empezar, no se entiende muy bien qué aporta ubicar la acción en un episodio histórico en general desconocido para gran mayoría de los españoles, y sobre el que poca o ninguna curiosidad existe. Con lo que el público objetivo al que se puede dirigir el film se reduce bastante, porque en ningún caso es comparable, en el imaginario histórico español, la importancia de la intervención de la División Azul en la IIª Guerra Mundial con, por ejemplo, su predecesora, la guerra civil española. En segundo lugar, el hilo argumental no es lo suficientemente retorcido, lo que suele ser imprescindible para que un thriller resulte impactante. Y por último, se incluyen episodios que no tienen nada que ver con el argumento de la película   -como el fusilamiento de partisanos por los alemanes, los amoríos de Juan Diego Botto con una lugareña… – y que, salvo que pretendan dar una idea del clima que se vivía allí, no solo no aportan nada a la película, sino que despistan al espectador. El colofón es la escena final, en la que una vez descubierto el asesino, este es a su vez liquidado por un oficial, justo antes de que los soviéticos ataquen el puesto de mando de la División Azul. Momento en que termina la película. Parece que el director no supiese cómo terminarla, y se inventa un final sin ninguna trascendencia.

Si bien no es el actor principal, en mi opinión lo mejor de la película es la actuación de Carmelo Gómez en su papel de sargento veterano, muy superior a su compañero de reparto Juan Diego Botto, que es quien carga con el protagonismo a priori. El resto de los actores a mí no me dice nada.

Sí que resulta muy curioso   -y más para quienes no conozcan la historia de la División Azul-  ver soldados españoles con uniformes alemanes, banderas preconstitucionales y de Falange junto a la esvástica del Tercer Reich, oficiales españoles luciendo la Cruz de Hierro en el uniforme… En ese sentido, por lo que yo he leído sobre este tema, la película parece que refleja bastante bien la realidad de lo que tuvo que ser aquello: una unidad militar luchando en condiciones extremas de frío (muy curiosa la escena inicial con las cabezas de caballos congelados en un lago), en una tierra que no era la suya y encuadrada en un ejército extranjero, y aparentemente motivada por un ideal político, la lucha contra el bolchevismo  – los “rojos” –    fuera ya de nuestro tiempo.

¿A qué público puede interesar esta película? Yo distinguiría tres niveles: a los que han vivido aquella época sí que les puede interesar, pero cada vez son menos los que podrán ir al cine a verla; a los de la generación de mi hija, 18 añeros víctimas de la LOGSE, a ninguno (ni saben lo que era la División Azul ni tienen ninguna curiosidad por saberlo; malamente saben quién era Franco, como para saber quién era Muñoz Grandes); y a los de mi generación, a alguno que haya oído hablar del tema en casa (como por ejemplo, yo, por lo que contaré en la sección Canal Historia). Siempre puede haber además algún curioso de la historia o algún despistado que no sabe qué película ver en una tarde invernal, pero poco más.

A mí me parece muy poco público para que esta película pueda tener éxito de taquilla. Dejemos que el tiempo nos dé la contestación.

Trailer de la película: http://www.youtube.com/watch?v=34gJWbmswfY

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“Joint Security Area”: un thriller en la madre de todas las fronteras

Posted by Jaime Gaviria en 06/01/2012

Año 2000. Director: Park Chan – Wook. Actores principales: Lee Young – Ae (comandante Lang), Lee Byung – Hun (sargento Lee), Kang – ho Song (sargento Ho).

“Joint Security Area” es una película de intriga del director surcoreano Park Chan – wook, rodada en el año 2000, que pasó sin pena ni gloria por las pantallas del cine español y terminó siendo carne de videoclub. Sin embargo, en Corea del Sur fue un bombazo y record de taquilla, por motivos evidentes si nos ponemos en la mentalidad de ese país y en la situación que se vive en la frontera entre las dos Coreas, y específicamente en la zona de seguridad conjunta (de ahí le viene el título) de Panmunjom, donde se desarrollan los hechos narrados en el film. Según parece, en el Norte no tuvieron la oportunidad de verla.

Yo he intentado conseguirla por métodos no muy bien vistos por la SGAE, y finalmente he conseguido (pagando) una copia gracias a la FNAC. Con lo que he podido ver de nuevo una película que en su momento me gustó mucho.

Puesto que toda esa realidad a nosotros nos pilla un poco lejos, conviene informarse, aunque sea por encima, de qué es lo que allí ocurre, pues de esa manera le sacaremos todo el jugo a la película. Por eso he escrito en el blog el artículo “Las dos Coreas y su anacrónica frontera”, para que quien se anime a adentrarse en el relato tenga unas pinceladas del ambiente en que se enmarca este thriller, que tiene un significado de fondo mucho más rico que el de una simple película de acción.

El argumento es el siguiente: en la zona de seguridad conjunta (JSA) de Panmunjom se ha producido un tiroteo entre soldados de ambos bandos. Como consecuencia, dos soldados del Norte han sido muertos y un tercero ha sido herido. En el bando del Sur están implicados otros dos soldados. Cada bando tiene una versión diferente de lo que ha ocurrido, y acusa al otro de ser el culpable de los incidentes. Para esclarecer lo ocurrido, se encarga una investigación a un país neutral, como es Suiza, quien envía para ello  a una oficial de su ejército, de orígen coreano. La oficial encargada del caso visita ambos países y se entrevista con los supervivientes, descubriendo que ambos mienten sobre lo realmente ocurrido. El soldado del Norte se ciñe disciplinadamente a su declaración.En los interrogatorios a los del Sur, uno se niega a hablar y el otro intenta suicidarse. Tras muchas investigaciones y cruzando información, la oficial suiza  se da cuenta de que, en el lugar del tiroteo, han ocurrido muchas más cosas de las que los implicados han declarado. Pero cuando está a punto de hacer públicas sus conclusiones, se le ordena abandonar Corea y volver a su país.

¿Que es lo que realmente pasó? Pues que, como consecuencia de diversas circunstancias, los soldados de cada bando se habían hecho amigos, cosa absolutamente prohibida por el sistema bélico – político que impera allí. Al ser descubiertos, en una reunión nocturna clandestina  por un oficial norcoreano, se desata un tiroteo en el que todos disparan contra todos, en una alucinante escena llena de sorpresas al final de la película, donde se muestra lo que ocurrió de verdad aquella noche. Pero a ninguno de los dos bandos les interesa que se sepa la realidad. El expediente se guarda en un cajón y la investigadora es expulsada del país. De los dos supervivientes, el soldado del norte es retirado de la JSA, y el del sur se suicida. Los hechos no han ocurrido nunca. No hay testigos. Nada ha cambiado.

El mensaje de fondo que “Joint Security Area” transmite es que el problema de la península de Corea se resolvería facilmente si dependiese solo de la gente normal, de los ciudadanos que viven a ambos lados de la frontera.Y que si no se arregla es por motivos políticos que trascienden a los ciudadanos de ambos países.  La película tuvo un enorme éxito de taquilla en el Sur porque su estreno (2000) se produjo en un momento en que las relaciones entre ambas Coreas estaban en un momento dulce, pues el entonces presidente surcoreano era partidario de un acercamiento entre los dos países, y parecía que podían darse pasos hacia una reconciliación entre ambos.

Posteriormente, en 2007 se produjo un viaje al Norte del presidente surcoreano Roh, que abrió muchas esperanzas de distensión. Pero de nuevo las cosas se torcieron, y a finales de 2011, antes de la muerte del Querido Líder Kim Jong – Il,  la situación se había vuelto casi pre – bélica.

Amantes de la historia, de la guerra fría, y de las películas de acción: no dejéis de verla.

Resumen de la película: http://www.youtube.com/watch?v=B3zOZL5nl2w

Escena de la gorra: http://www.youtube.com/watch?v=Rgu2cX38rjk&feature=related

El presidente Roh es recibido por el Querido Líder en Pyongyang (2007): http://www.youtube.com/watch?v=dZ4x6vJbRBs&feature=related

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Las dos Coreas y su anacrónica frontera

Posted by Jaime Gaviria en 06/01/2012

Zona de seguridad conjunta (JSA) de Panmunjom. La línea de cemento en el suelo es la frontera. Los guardias con uniforme marrón son los del Norte, los azules son los del Sur.

Escribo esta pequeña reseña como introducción al artículo que voy a publicar en la sección “CINE” de este blog, donde comentaré la magnífica película surcoreana “JOINT SECURITY AREA”. Para comprenderla bien, no está de más situarse en la realidad de lo que, hoy en pleno siglo XXI, todavía sucede allí.

La historia de las dos Coreas es suficientemente conocida para cualquiera que sea un poco aficionado a la historia de la guerra fría. Y además, está de plena actualidad, por el reciente fallecimiento (diciembre 2011) del líder norcoreano Kim Jong – Il.

Desde primeros del siglo XX, la península coreana había sido invadida por Japón, que perdió dicho territorio al final de la segunda guerra mundial. El norte del país fue liberado de los invasores japoneses por el ejército soviético, mientras que el sur lo fue por las tropas estadounidenses. De esa manera, el país quedó partido en dos, con un norte comunista y un sur pro-occidental. Y en su frontera norte, limitaba con la URSS de Stalin y una China en plena guerra civil, que termina en 1949 con la victoria de los tropas de Mao, instaurándose la República Popular China.  En 1950, el norte invadió el sur, llegando a ocupar la casi totalidad de la península, hasta que la ONU decidió el envío de tropas, que recuperaron el sur e invadieron el norte. En ese momento intervino China, y tras varias ofensivas y contraofensivas de ambos bandos, se llegó en 1953 a una situación de práctico empate, en el que cada bando se quedó con el territorio que tenía antes de empezar el conflicto.

En el pueblecito de Panmunjom, situado a mitad de camino entre las dos capitales, se firmó un armisticio entre el norte y el sur, es decir, un alto el fuego, que nunca se convirtió en un tratado de paz. Por ello, los dos países siguen, en teoría, en guerra desde hace 60 años. Para evitar enfrentamientos entre ambos ejércitos, se estableció una tierra de nadie entre los dos países. Una franja de terreno de 4 kms. de ancho, que coincide aproximadamente con el paralelo 38, y que va de punta a punta de la península coreana, dividiéndola en dos: el norte comunista y el sur capitalista. Dicho territorio se conoce como la “zona desmilitarizada”, auténtico eufemismo, pues a cada lado hay un ejército armado hasta los dientes. Y si bien la situación de guerra puede ser teórica, no es menos cierto que casi todos los años se producen incidentes con muertos en ambos lados.

Y si la situación de la frontera, un auténtico parque jurásico de la guerra fría, es cuando menos llamativa, lo que se vive en Panmunjom (donde se desarrolla la película “JOINT SECURITY AREA”)  roza el absurdo. Como su nombre indica, en Panmunjom (donde se firmó el armisticio de la guerra de Corea) se creó una zona de seguridad conjunta, que normalmente se utiliza como territorio neutral para conversar, cuando los dos países tienen que ponerse en contacto para tratar algún tema. La frontera entre las dos Coreas es allí es una línea de cemento en el suelo, que está totalmente prohibido traspasar bajo ningún concepto. En ambos lados existen guardias armados, verdaderos robots que no dudarán en freir a tiros a aquel que desafíe esta prohibición. Ver vídeos en Youtube de Panmunjom nos puede llevar a pensar que la situación es irreal. Lejos de ello, ambos bandos se lo toman muy en serio.

Soldados surcoreanos patrullando la frontera

Y como guinda del pastel, para llevar a cabo esas eventuales conversaciones existen unas casetas divididas por la línea fronteriza, de forma que la mitad de cada caseta está en el norte y la otra mitad en el sur. Casetas en las que se firmó el armisticio, y que pueden ser visitadas, y lo son, por muchísimos turistas al año. Tanto del norte como del sur.

Por no extenderme más, recomiendo la lectura del libro “Diarios de Corea”, de Bruno Galindo (Editorial Debate), donde se amplía mucho esta información sobre este extraño lugar, situado fuera del tiempo y de la razón. Y como una imagen vale más que mil palabras, pueden verse multitud de vídeos en Youtube tecleando “Panmunjom“. Que los disfrutéis y alucinéis a gusto.

La JSA vista desde el Sur: http://www.youtube.com/watch?v=VRBATcO57-E&feature=related

La JSA vista desde el Norte: http://www.youtube.com/watch?v=DNH6ETfRfDs&feature=related

Visita turística con un oficial del Sur: http://www.youtube.com/watch?v=mFPQhA5iveA&feature=related

Visita turística con un oficial del Norte: http://www.youtube.com/watch?v=jJSDvSdlFr0&feature=related

Otra forma de ver la JSA: http://www.youtube.com/watch?v=LblZlS0ySVE&feature=related

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El Cementerio de los Ingleses y la cultura de nuestros concejales

Posted by Jaime Gaviria en 30/12/2011

El Cementerio de los Ingleses, situado en el monte Urgull de San Sebastián, no es una de las zonas más visitadas del Castillo, sino que es más bien zona de paso hacia otras más populares, como las baterias del Gobernador o de las Damas, o el macho roquero del Castillo de la Mota. Situado frente al mar, y resguardado por una de las escarpadas paredes del Castillo, tiene un cierto aire misterioso y melancólico, y provoca al visitante que se fija en él, una mezcla de sentimientos. Por una lado, el respeto y temor lógicos que todo cementerio inspira. Por otro, una cierta pena, pues es un lugar que ha estado abandonado durante años y años, y actualmente se encuentra en mal estado de conservación.

Y por último, para quien tenga curiosidad por la historia de su ciudad, surge una pregunta obligada: ¿quiénes eran esos ingleses? ¿Por qué hay ingleses enterrados en el monte Urgull, antígua ciudadela militar, y filón inagotable de historia de San Sebastián?

En los dos últimos años, y bajo el mandato del anterior alcalde Odón Elorza, se han llevado a cabo obras de reparación de varias zonas del monte, (Batería de las Damas, Castillo de la Mota, museo de San Sebastián en dicho Castillo…) que han cambiado completamente su apariencia (para bien),  y lo han hecho muy atractivo para las visitas turísticas. Pero el presupuesto no ha llegado para reparar y adecentar el Cementerio de los Ingleses.

Pues bien, en esas estábamos, cuando el 20 de diciembre, El Diario Vasco publica que una concejala del ayuntamiento de San Sebastián pide rehabilitar el Cementerio de los Ingleses, “porque es un vestigio de la batalla que se libró en la ciudad en 1813” (cito literal). Se refiere nuestra culta concejala a la batalla del 31 de agosto de 1813, en la que las tropas anglo – portuguesas de Wellington liberaron (es un decir) San Sebastián del invasor francés, en el transcurso de la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas.

En la actuación de nuestra concejala, diferenciaría dos partes: por un lado,  la parte práctica, que es solicitar la rehabilitación del Cementerio. Lo que me parece muy bien, aplaudo, y apoyo totalmente. Y por otra, la clase de historia que nos ha dado a los donostiarras. Y que es justamente  lo que me ha movido a escribir este artículo en mi blog, ya que envié una carta a la sección de Cartas al Director de El Diario Vasco para poder rebatir a la concejala, pero El Diario no ha tenido a bien publicarla.

La creencia de que en el Cementerio de los Ingleses están enterrados soldados británicos que intervinieron en el asedio, ataque y posterior destrucción de San Sebastián el 31 de agosto de 1813, es muy común entre los donostiarras. Y es que la asociación de ideas es inmediata: a todos nos han enseñado que, en dicha fecha, la ciudad fue casi totalmente destruida por las tropas de Wellington. Como estos eran ingleses, pues en el Castillo están enterrados los ingleses que murieron ese día. Evidente. Y para que no se nos olvide, desde hace años se celebra una representación, con uniformes de época, de dicha batalla.

Pues no señores. Los ingleses que están allí enterrados no tienen nada que ver con los que asaltaron, destruyeron, incendiaron, saquearon, asesinaron y violaron mujeres el  31 de agosto de 1813. Entre otras cosas, no parece que dicho día  hicieran muchos méritos para que les enterrásemos aquí.

Los ingleses que están enterrados en ese cementerio son muy diferentes a aquellos que destruyeron la ciudad en 1813. Son soldados que lucharon, no en la Guerra de la Independencia (1808 – 1813), sino en la Primera Guerra Carlista (1833 – 1840).  Formaban parte de la Legión Británica, aliada del bando isabelino, y defendieron San Sebastián del asedio y ataque de las tropas carlistas. La mayoría de los allí enterrados participaron en la batalla de Oriamendi (1837), y tuvieron un comportamiento muy distinto al de sus antecesores 20 años atrás. Tanto es así que, si San Sebastián no fue tomada por las tropas de Don Carlos, fue gracias a ellos. Estos sí que merecieron ser enterrados aquí. Bien es verdad que eran mercenarios, pero tampoco se puede pedir todo en la vida.

Recomiendo la lectura del libro de Miguel Sagüés Subijana “Urgull: Historia de San Sebastián”, publicado por Ariadna Editorial en 2005, casualmente con el patrocinio del Ayuntamiento de San Sebastián, en cuya pág. 149, y hablando de cómo la Primera Guerra Carlista afectó a la ciudad, dice (cito literal): “La presencia de la Legión Británica defendiendo a los liberales donostiarras frente al ejército carlista ha dejado en el Monte Urgull como recuerdo el llamado Cementerio de los Ingleses (…). En él están enterrados los miembros de la Legión Británica caídos en las batallas libradas en los alrededores de la ciudad, sobre todo en la batalla de Oriamendi (10 – 16 de marzo de 1837)”. Continúa el libro aportando más historia sobre ese lugar, pero eso ya se lo dejo a quienes quieran leerlo. Porque no sólo hay ingleses allí enterrados. También lo está el mariscal Gurrea, del ejército isabelino, caído en dicha Primera Guerra Carlista en la batalla del puente de Andoain.

Dentro de un año (2013) celebraremos el bicentenario de la reconstrucción de la ciudad tras su destrucción por las tropas de Wellington. Es una magnífica ocasión para terminar la restauración del monte Urgull, así como de formar a la ciudadanía en la historia de nuestra ciudad. Espero que la concejala asista a las clases.

Tengo especial cariño al Cementerio de los Ingleses, pues de pequeño jugaba al escondite allí con mis primos y con los amigos del barrio. Muchos años después, cuando empecé a interesarme por la historia del lugar, descubrí cuántas veces me habría escondido yo detrás de la tumba del mariscal Gurrea para que mis compañeros de juegos no me descubriesen. Espero que el ayuntamiento saque dinero de donde sea para rehabilitarlo, creo que el lugar y su historia lo merecen.

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“Todos quieren matar a Carrero” – Ernesto Villar – Edit. Libroslibres

Posted by Jaime Gaviria en 28/12/2011

Acabo de terminar de leer un libro sobre un episodio muy conocido para aquellos a los que nos tocó vivir el final del franquismo: el asesinato del presidente Carrero Blanco en 1973. Recuerdo que a mí me pilló con 11 años y no me daba muy bien cuenta de lo que eso significaba. Sí recuerdo que estaba en clase en el Liceo Francés, y que nos mandaron a todos los críos a casa porque nos decían que no se sabía lo que iba a pasar.

El autor inicia el libro con una pregunta simple: ¿por qué leer ahora un libro sobre este tema? Puede haber muchas razones. Una, que se aproxima el cuarenta aniversario del magnicidio, con lo que presumiblemente aparecerán libros y artículos sobre el tema (con lo que él no hace sino adelantarse). Pero otra, y muy interesante, es que el autor ha tenido acceso al sumario (más de 3.000 folios) sobre el asesinato de Carrero, que al parecer ha estado perdido por los juzgados de Madrid, sin que nadie, o pocas personas, se hayan interesado por él.

La tesis central del libro es tan sugerente como inquietante: se sabe quién asesinó al almirante Carrero (la organización ETA); pero lo que no se sabe con certeza es si ETA actuó sola o en compañía de otros, que facilitaron el asesinato. Bien porque proporcionaron medios para ejecutarlo, bien porque miraron para otro lado sabiendo que iba a ocurrir. Y quiénes eran esos otros, y por qué actuaron así. Es una tesis sugerente, porque permitiría abrir una línea de investigación histórica sobre un hecho que sin lugar a dudas modificó el rumbo que podía haber tomado el país a la muerte de Franco. Y es inquietante, porque del relato de Ernesto Villar se deduce que el común de los mortales nunca llegaremos a saber, ni en este episodio ni en otros, lo que realmente hay detrás. Valga con evocar el 23 – F. ¿Hay alguien que crea que todo está dicho sobre este acontecimiento?

El libro está muy bien escrito, en forma de “thriller” basado en hechos reales. El autor se ha documentado recurriendo a distintas fuentes de información, entre las que se encuentran los hijos del almirante y los agentes de inteligencia que pudieron estar relacionados con el caso y que, 40 años después, han decidido hablar, facilitando su nombre o no. El cuadro que pinta Villar es perfecto para una película de espías: etarras fichados por la policía,  que campan a sus anchas por Madrid sin que nadie les inquiete; agentes de la CIA en labores de contravigilancia, que conocen todos los pasos de los etarras, pero no informan a la policía española;  inspectores de la Brigada Político Social destinados en Bilbao, que advierten de lo que puede pasar y a los que nadie escucha; topos del SECED (el servicio de inteligencia creado por Carrero, precursor del CESID y del CNI) infiltrados en la organización ETA; espías del Alto Estado Mayor del Ejército, servicio enfrentado al SECED, que vigilan al almirante Carrero y se retiran del lugar de los hechos poco antes de la explosión; agentes del KGB, igualmente interesados en saber lo que pasa; antíguos terroristas de la OAS en Argelia, que forman a los etarras en el manejo de las bombas; un tunel cavado a pocos metros de la embajada americana, sin que nadie lo denuncie…

Y como colofón, un hecho hasta ahora desconocido: el servicio secreto francés, que detecta la presencia en el País Vasco Francés de los etarras que han cometido el asesinato, y ofrece a los policías españoles la oportunidad de entrar en Francia de incógnito y secuestrar a los asesinos de Carrero. La operación, según Villar,  se frustra porque la embajada de España en París se niega a ejecutar el operativo. ¿Será verdad?

Además de otras muchas preguntas sin contestar 40 años después: ¿Por qué no se puso en marcha la “operación jaula” en Madrid? ¿Por qué no hubo controles en las fronteras? ¿Cómo es posible que Arias Navarro, ministro de Gobernación y responsable de la seguridad de Carrero, no solo no fuese cesado, sino promovido a presidente del gobierno?¿Por qué no se declaró el estado de excepción en todo el país, cuando por menos que esto ya se había hecho? ¿Qué quiso decir Franco con “no hay mal que por bien no venga”, cuando habían asesinado a su más fiel servidor?

Todo ello, totalmente cierto, según asevera el autor. Aunque el libro no llega a conclusión alguna respecto a una posible trama de apoyo a ETA que ayudase significativamente a los asesinos a ejecutar su acción, sí subraya un hecho verdadero: Carrero tenía muchos enemigos, no solo fuera del régimen (la oposición política ilegalizada; la organización ETA; los propios EEUU, preocupados por el futuro de sus bases y por la negativa del gobierno Carrero para entrar en la OTAN), sino también dentro de él (como el Marqués de Villaverde, que apostaba como sucesor de Franco por su yerno, y no por el príncipe Juan Carlos, a lo que Carrero se negaba; o los ultras del bunker, que no veían a Carrero como una garantía de continuidad del régimen franquista; o los aperturistas de Fraga, que le veían justamente como lo contrario). Demasiados enemigos y de todo tipo. Y muy pocos apoyos. ¿Alguien echó una mano a los de ETA, que entonces era una organización cuasi – principiante que nunca había atentado fuera del País Vasco? La pregunta queda en el aire.

En otro orden de cosas, resulta curioso cómo el autor, que no parece sospechoso de franquismo, dibuja al almirante Carrero con unas virtudes que son justamente las que echamos de menos en los políticos actualmente: austero (vive en un piso de alquiler, utiliza un bolígrafo bic cristal reparado con papel cello, devuelve las dietas de viaje que no gasta); incorruptible (rechaza las cestas de regalo de Navidad, no atiende a los que vienen a pedirle ayuda por el embrollo judicial del caso MATESA); y preocupado exclusivamente por los intereses del país (o los que él entiende como tales) y no por los de grupos de presión. Un hombre de ideas simples y lealtad perruna a Franco, pero que no se casa con nadie. Ni siquiera con los franquistas.

En mi opinión, muy buen libro y muy interesante. Aunque solo para aficionados a la reciente historia de España. Como mucho, también a los fanáticos de las novelas de espionaje. Pero mucho me temo que los de la generación de mi hija no gastarán en él la propina del fin de semana.

Escena del atentado (“Operación Ogro”). Escenas reales tras el magnicidio:http://www.youtube.com/watch?v=9LT2jBeV_PU

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